
Esta portada marca la segunda colaboración del dúo después de If You Could See the Sun.
Ambientada en el mismo mundo ficticio pero introduciendo nuevos personajes y terreno emocional, la portada equilibra la continuidad con la reinvención, utilizando un lenguaje visual fresco que sutilmente hace eco del libro anterior sin repetirlo.
La ilustración de Carolina se inclina hacia una atmósfera romántica y matices tonales, dando forma a un diseño que se siente conectado pero seguro y propio.
El proyecto resalta la confianza construida entre el artista y el autor, y la colaboración recíproca subraya cómo la ilustración puede desarrollar un mundo narrativo compartido y al mismo tiempo mantener a los lectores visualmente intrigados.
