
La novela ofrece una visión ingeniosa e inesperada de la mitología budista, siguiendo a un deva menor que descubre formas poco convencionales de mejorar su karma.
Para la portada, Wenjing investigó a fondo la arquitectura y la ornamentación de los templos tailandeses, recurriendo a sus intrincados detalles para construir una composición rica en capas que refleja el mundo maximalista y mítico de la historia.
El resultado es una imagen densa y decorativa que refleja la mezcla de sátira, espiritualidad y construcción de mundos presente en el libro.
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