
En esta ilustración del ilustrador alemán Philipp, la ciencia se encuentra con algo más onírico.
En respuesta a una investigación que demuestra que grupos de células cerebrales de ratón pueden aprender a jugar a un juego virtual, Philipp aborda la idea con su habitual claridad surrealista, convirtiendo el experimento en una frágil representación.
El resultado es una imagen divertida que pone de manifiesto cómo el aprendizaje en este contexto es a la vez mecánico y cuidadosamente controlado, pero también complejo y sutil.
Lee elartículo.