Coincidiendo con la exposición del Tapiz de Bayeux en el Museo Británico, Tatler encargó a Bob Venables la creación de una serie de ilustraciones que evocaran el estilo del bordado original, centrándose en sus herederos modernos. La revista seleccionó a veinticinco descendientes de doce familias, y los retratos se distribuyeron en tres páginas dobles.
Con su talento para el pastiche, Bob abordó el proyecto como una especie de tapiz trampantojo. Cada persona aparece con el atuendo sugerido por Tatler, con pequeños detalles que lo acompañan: castillos, libros y otras referencias, entretejidos en los diseños para reflejar sus historias familiares.
Aunque las ilustraciones se extienden a lo largo de páginas separadas, fueron diseñadas como una sola pieza continua, lo que le da al reportaje un hilo conductor que une el pasado con el presente.