
La ilustración acompaña la reinterpretación que Silvia Moreno-Garcia hace del clásico relato de H.G. Wells. En el centro de la portada de Misha se encuentra Carlotta, sosteniendo un cráneo de animal, lo que alude tanto a los brutales experimentos que dan forma a la historia como a su propia conexión con los híbridos que la habitan.
Misha analizó las tensiones presentes en el libro; Carlotta se encuentra dentro de un rígido marco geométrico inspirado en las haciendas coloniales mexicanas, rodeada por la densa selva de Yucatán y bajo la atenta mirada de seres híbridos. Sobre ella, una jeringa cuelga como una amenaza, un guiño visual a la implacable búsqueda del control científico por parte del Doctor Moreau. El resultado se percibe como una obra cuidadosamente construida, pero a la vez inquietante.